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Durante el embarazo, leí mucho sobre la crianza con animales ya que en casa no vivíamos solo nosotros, también estaban Blue, (nuestro gato), y Otto, (nuestro perro).  A pesar de confiar en ellos, me preocupada su reacción: como les afectaría el nacimiento de nuestro bebé, ¿lo aceptarían a la primera?

Otto fue el primero en descubrir que estaba embaraza. Los perros, además de ser listos, gozan de un sexto sentido que les da pistas del estado anímico de sus dueños. Él reconoció antes que nadie mis cambios hormonales y corporales, invisibles incluso para mí.

Es un Golden Retriever muy bueno y cariñoso, sin embargo, durante mi embarazo se mostraba receloso con algunos perros, una actitud que nunca antes había tenido.  Su intención no era otra que cuidarme y protegerme.

Cuando me puse de parto, llevamos a Otto a la guardería: una decisión muy acertada ya que la estancia en el hospital se prolongó. Volvimos a casa y esperamos 15 días más para recuperarme de la cesárea y habituarnos al cambio radical de vida.

El día que fuimos a buscarlo, estaba loco de alegría. Le presentamos a Mario en la calle, dejamos que lo oliera y nos fuimos de paseo los cuatro. Cuando volvimos de la excursión entramos en casa juntos, Otto había gastado energía, estaba relajado y en ningún momento se sintió extrañado o amenazado por la presencia del nuevo miembro de la familia.

Hoy por hoy, está siendo una experiencia muy enriquecedora, divertida y positiva. Para mi sorpresa, Mario ha hecho muy buenas migas con Blue; el gato lo estimula e interactúan muchísimo; es mucho más cuidadoso y tolerante con el niño que con nosotros.

Todos los días procuro transmitirle a mi hijo el amor y respeto por los animales porque ellos también sienten, aman y sufren. Una mascota no es un juguete, es una responsabilidad que necesita cuidados a diario durante todos los días de su vida.

Los beneficios que he detectado son:

ESTIMULACIÓN TEMPRANA: Mario empezó a reptar y gatear precozmente ya que quería desplazarse y seguir a sus amigos peludos

FORTALECIMIENTO DEL SISTEMA INMUNE: hay situaciones antihigiénicas que no hemos podido evitar como lametazos, pelos, juguetes compartidos. Pero… “lo que no mata, hace más fuerte”.

SOCIABILIZACIÓN: todas las mañanas, Mario se emociona cuando le dan los buenos días Otto y Blue. Los acaricia, les habla a su manera, los abraza. Otto le hace reír con su energía, Blue le hace sonreír cuando le ronronea y le roza de felicidad. Las muestras de cariño son mutuas y a mí se me cae la baba al verlos.

EJERCICIO DIARIO: aunque Mario todavía no anda largos recorridos, todos los días salimos varias veces a pasear con Otto. Evitamos el sedentarismo caminando por el campo, rodeados de naturaleza.

RESPONSABILIDAD: el bienestar y salud de nuestras dos mascotas dependen de nosotros. Las obligaciones y el cuidado que conlleva tener animales es algo que está aprendiendo desde pequeño y le servirá en su desarrollo como persona.

Como anécdota que confirma el cariño y amor que Mario siente hacia sus amigos y compañeros es que su primera palabra fue BLUE /Bu/ y después OTTO.

 

Sara Ibarz